RESUMEN
La obra
cuenta que para una cuaresma no había carne, siendo la costumbre que los que la
distribuían lo hicieran en la temporada de la cuaresma; por esa temporada calló
una abundante lluvia que llenó de barro e inundó todos los caminos a acceso a
la ciudad.
El cauce de
un río llamado la plata se desbordó e hizo destrucción de casas, cultivos, árboles
que quedaron esparcidos por todos lados; de esa situación se aprovechó uno los de
dos grupos políticos de la región; los llamados federales resistas que apoyados
por la iglesia le echaron la culpa de la tragedia al grupo llamado los
unitarios opositores del líder de los resistas llamado Rosas.
Las
consecuencias de la inundación fue la falta de carne de res durante quince días,
quienes sufrieron las consecuencias los niños y os enfermos que tuvieron que
alimentarse de gallinas y huevos.
La escases
trajo consigo hambre, carestía y descontento en el pueblo, algunos murieron,
entonces el alcalde tuvo que enviar 50 novillos gordos para calmar los ánimos
pero eso no fue suficiente para lo que normalmente consumían 300 cabezas de
ganado.
El pueblo
gritaba ¡Viva el gobierno! Los carniceros ofrecieron la primera res muerta a un
federal amigo del dictador Rosas en agradecimiento del regalo del gobierno, el
cual se oponía a los unitarios y los consideraban enemigos de Dios y de los
hombres.
Al poco
tiempo Cuarentainueve reses estaban muertas y la gente pisaba el monton de cuerpos
muertos encharcado el piso por la sangre.
Los
carniceros con cuchillos en la mano, brazos y pecho descubierto, cabello largo
y revuelto y chiripa y rostro lleno de sangre eran los que se resaltaban sobre
toda la multitud, en medio de la escena la gente aprovechaba para robar trozos
de carne y tripas.
Un novillo que
escapó mató a un niño y corrió asustado como loco a la ciudad por los gritos de
la gente, una hora después fue capturado y degollado por un carnicero resista llamado
matasiete. El toro fue colgado en la carretera .
De pronto la
ronca voz de un carnicero grito: ¡Allí viene un unitario! animado por la
chusma, matasiete arremetió contra el joven unitario. Sujetado por dos hombres,
el joven unitario fue sometido a las más infames humillaciones.
Cuando
pretendieron quitarle la ropa para azotarlo, fue tanto el forcejeo que sostuvo
el unitario con quienes lo sostenían y tanta la rabia acumulada, que un
torrente de sangre broto borbolloneando de la boca y la nariz del joven. La
diversión de los federales había terminado.
Los
federales se habían salido una vez más con la suya. En aquel tiempo los
carniceros degolladores del matadero eran los fervientes seguidores de la
federación resista.
Llamaban ellos “
salvaje unitario” a todo al que no era degollador, ni salvaje, ni ladrona, todo
hombre decente y de corazón bien puesto, a todo patriota ilustrado, amigo de
las luces y la libertad, se le consideraba enemigo del gobierno.
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